martes, 13 de septiembre de 2016

Retomando el control
Para controlar el síndrome del comedor nocturno, ante todo hay que fraccionar la alimentación. Si no se hacen por lo menos las cuatro comidas básicas se corre el riesgo de sufrir compulsiones y consumir en una sola comida todas las calorías que no se ingirieron durante el día, lo que lleva al organismo a acumular en forma de grasas ese ingreso calórico excesivo.
Las ingestas después de la cena se caracterizan por alimentos ricos en hidratos de carbono y de grasas. Se trata de un mecanismo compensatorio para restaurar la interrupción del sueño. Estos alimentos aumentan la producción de serotonina, lo cual ayuda a la conciliación del sueño.

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