martes, 13 de septiembre de 2016

El síndrome de comedor nocturno lleva a muchas personas a la obesidad. ¿Cuáles son sus características?
- Anorexia matutina (falta de apetito durante las mañanas). Esto se produce cuando, durante la noche, reciben un elevado aporte energético y sienten culpa. Quieren revertir esta situación de descontrol alimentario, ayunan durante varias horas, esperando cambios favorables. Sin embargo, sucede todo lo contrario. Con el transcurso de las horas, van descubriendo un apetito voraz y no lo pueden controlar.
- Hiperfagia nocturna (apetito incontrolable nocturno). Esto se debe fundamentalmente a la falta de ingesta de alimentos o a su reducción durante el día.
- Insomnio. Una causa posible es la elevada carga de grasas que aportan al organismo durante la noche, enlenteciendo la digestión. Como consecuencia ssufren un cambio en el ritmo circadiano o reloj biológico (ritmo del sueño o trastornos del ritmo sueño-vigilia), y por ese motivo no tienen apetito durante las mañanas. Esto puede producir alteraciones en el estado anímico, irritabilidad y tristeza.
Para que exista un control alimentario, es fundamental seguir los siguientes consejos:
- No saltear las comidas principales.
- Realizar 4 comidas principales y 2–3 colaciones.
- Los desayunos y las entrecomidas deben aportar de un 30-35% de las calorías diarias consumidas. 
- Los almuerzos, aproximadamente un 35-40% de las calorías diarias consumidas.
- Las meriendas, de un 15 a un 20 % de las calorías diarias ingeridas.
- Las cenas, aproximadamente un 10 a un 20% de las calorías diarias consumidas. 
Esto se debe a que con el correr de las horas el cuerpo requiere menos ingreso calórico al no necesitar esforzar el físico ni la mente.
Las personas que padecen de síndrome de comedor nocturno presentan las siguientes descompensaciones:
- Ingieren aproximadamente un 70% de las calorías diarias a la noche.
- Existe una alteración hormonal, hay una disminución de los niveles de leptina y melatonina durante el sueño. Estas hormonas son las que regulan el peso corporal,  el hambre y los problemas del insomnio. 
- Existe además un aumento de los niveles de cortisol plasmático, implicado en el metabolismo de la glucosa, a través de la secreción de la insulina. Esta alteración es la responsable de no sentir hambre durante el día.

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